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Dalia y Margarita atraviesan el bosque y llegan al lago

Dalia y Margarita atraviesan el bosque y llegan al lago

Dalia y Margarita atraviesan el bosque y llegan al lago 900 675 Bombón

-A ver cómo va a recibirnos- dijo Margarita retirando ramas que se pegaban a sus piernas y le arañaban la piel.- iBufff, esto hace daño!¿Has pensado en lo que nos puede pasar si se trata en realidad una malvada bruja como esas que encierran a los niños para esperar a que engorden para después comérselos?

-Por favor, Margarita. ¿Me quieres decir de dónde sacas esas ideas tan extravagantes?

-Bueno, ayer vi cómo te interesabas por un libro de la biblioteca y cuando pasé por allí para ir a dormir, un pesado tomo cayó al suelo. Justamente se trataba de una recopilación de cuentos de brujas… ¿Comprendes ahora por qué no quiero ir a visitar a la bruja? No sabemos nada de ella.

-Sabemos lo que tenemos que saber. El hada dijo que era buena, aunque un poco cascarrabias.

-Ya veremos lo que quiere decir eso de un “poco cascarrabias”.

-Pronto lo descubriremos. Por el momento concéntrate en el camino, que luego regresarás llena de heridas y estaré escuchando tus quejas durante los treinta días del próximo mes, es decir, durante el mes completo.

Los lagos aparecieron como entes tenebrosos ante una de las niñas. En realidad, esa fue la impresión que le provocaron a Margarita, que se imaginaba cocodrilos, lagartos, sapos y toda clase de animales con los que no le apetecía cruzarse.

Para Dalia, en cambio, el lugar era mágico en sí mismo, aquella era su esencia; y se respiraba con la ligera bruma que lo cubría.

-Fíjate qué delicado manto de bruma se extiende sobre el lago. ¿Lo ves, Margarita? – Dalia se giró para sonreir a su hermana. – Mira, continuó tomándola del brazo. Vamos a sentarnos aquí mismo, sobre esas enormes piedras de la orilla para comernos los bocadillos que hemos preparado juntas. – Margarita iba murmurando entre dientes, pero lo que decía era apenas imperceptible. Se dejó hacer y se sentó sobre aquel pedrusco que le pareció increíblemente frío.

Lo cierto es que el lugar era precioso. Los ojos de Margarita de fijaron en el horizonte del lago, que apenas mostraba su otra orilla, y las imágenes que empezaron a desfilar por su mente se convirtieron en algo mucho más positivo. En vez de cocodrilos, imaginó una bandada de cisnes y en vez de sapos, creyó ver un pez dorado y otro multicolor que le saludaban pegando saltos. Suspiró y dejó caer sus hombros hacia atrás, relajando todo su cuerpo.

Una sonrisa se dibujó en sus labios.

-La verdad es que hemos tenido mucha suerte con el tiempo. Hace un día magnífico.

-Vaya,- exclamó Dalia- por fin, percibo algo positivo en tu actitud. Creo que tomar el aire y el sol ha sido muy beneficioso. Fíjate en aquellos pájaros que se han posado sobre las rocas de la izquierda, preparados para beber y emprender su vuelo. Tenemos una suerte inmensa al poder vivir aquí. Los recursos parecen inagotables y todo es precioso. Sólamente tenemos que averiguar cómo traer a toda nuestra familia, cómo hacer para que nazcan. Será muy divertido. ¿Te lo imaginas?

Margarita no sabía qué pensar. La perspectiva de compartir su habitación o incluso su cama, porque no había más que tres, no le atraía mucho. Pero sí que debía de ser divertido compartir el día a día con muchos más niños para poder jugar y salir en busca de aventuras. Además, quizás se dejaran vestir y peinar. Margarita se animó ante la perspectiva de convertirse en estilista de moda.- Eso sería estupendo-murmuró

Dalia la sacó de su ensoñación.

-Deberíamos ponernos en ruta, no quiero que tardemos mucho, sino no podremos volver a casa antes de que se haga de noche. Vamos, levántate- le instó tendiéndole la mano. Margarita se dejó ayudar y se puso en marcha, caminando bien recta, tal y como haría una modelo de pasarela. ¿De dónde le vendrían aquellos pensamientos? No conocía nada del mundo exterior, pero se sentía como si en el momento mismo de nacer, alguien la hubiera dotado con unos conocimientos que venían de muy lejos.- Supongo que esa debe ser una herramienta importante de mi misión. Ya veremos- dijo mientras se ponía en marcha.

(continuará)